La fianza como cláusula abusiva

En un contrato de préstamo o crédito, lo habitual es encontrar cláusulas en las que se establezca una garantía por la que una persona asume el compromiso de responder al cumplimiento de una obligación si no lo hace el deudor principal, ya sea de modo personal o real (hipoteca). La existencia de este tipo de cláusulas aseguran que el acreedor, normalmente una entidad financiera, cobre la deuda contraída y es la práctica habitual en el mercado financiero.

Sin embargo, a pesar de su habitualidad, es posible que este tipo de cláusulas tengan un contenido abusivo y por lo tanto se pueda reclamar ante los tribunales su nulidad.

Uno de estos supuestos es el conocido por el Juzgado de lo Mercantil de San Sebastián en octubre de 2014 en el cual la cláusula de fianza incluía además del compromiso acerca de la solidaridad de la deuda y la renuncia a los beneficios de orden, excusión, división y extinción, un consentimiento que se extendía a los herederos. El Juzgado estableció que este tipo de cláusula es nula porque vulnera lo dispuesto en la Ley de Condiciones Generales de Contratación y, por lo tanto, la dejó sin efecto manteniendo la validez del resto.

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